"Disfruto mirando el mar desde la costanera. Es el mejor psicólogo""
Gastón Lamamy nació en Buenos Aires, Argentina donde creció y estudió hasta los 15 años.
Es indudable que la identidad porteña está presente, entre otros detalles, con una pasión por el fútbol y por Boca Juniors, el cuadro Xeneize en específico.
Hoy es el gerente comercial del Casino Enjoy Antofagasta, ciudad en la que lleva viviendo poco más de una década.
¿Cómo recuerdas tu infancia?
-La recuerdo con mucha felicidad. Pasaba horas montando en bicicleta por el barrio y disfrutando de la compañía de amigos. Desde los 4 años, el tenis fue mi deporte favorito, lo que me permitió crear lazos con muchos compañeros. ¡Definitivamente, era una época en la que podíamos jugar en la calle hasta tarde, sin tantas preocupaciones como las que enfrentamos hoy!
¿De qué club eres hincha y por qué?
-Soy hincha del más grande de Argentina, Boca Juniors (¡nunca un descenso!). En mi familia, había seguidores de San Lorenzo, pero en la escuela de verano, para integrarme, era necesario elegir entre Boca o River. Así que, con solo cinco años, decidí ser de Boca, y con el tiempo, me convertí en un auténtico fanático.
¿Por qué los argentinos son tan fanáticos y buenos para el fútbol?
-El fútbol une a todas las personas, sin importar su clase social, religión ni ideologías políticas, creando un vínculo social muy fuerte. El argentino promedio tiene una pasión por el fútbol que lo lleva a debatir sobre el tema con una intensidad comparable a la de un filósofo, lo que genera un fanatismo realmente notable.
En 1999, Gastón y su familia se mudaron a Mendoza para comenzar una nueva etapa. Allí terminó su educación media y emprendió estudios en Economía.
"Aunque siempre me han fascinado los números, mi trayectoria profesional se vio influenciada por el trabajo de mis padres en la industria de servicios; mi padre en el área comercial de un banco y mi madre en el sector hotelero. Así, mi carrera comenzó en el ámbito de la hotelería, desempeñándome en diversas cadenas que a menudo contaban con casinos. En 2014, me trasladé a Antofagasta con mi esposa y mi hija, ya han pasado casi 11 años desde entonces".
¿Por qué llegaste a Antofagasta?
-Llegué en mayo de 2014 junto a mi familia, buscando nuevos horizontes y una mejor calidad de vida. Desde Mendoza, establecí vínculos con Enjoy, que me brindaron la oportunidad de estar aquí hoy.
¿Aparte de la familia, qué es lo que más se extraña de tu país natal?
-Sin duda, extraño algunas costumbres, como el asado con leña, a mis amigos y lugares queridos. Sin embargo, debo confesar que he logrado adaptarme muy bien a las costumbres locales y he hecho grandes amistades en estos 11 años.
A base de tu experiencia, ¿qué buscan o esperan los antofagastinos?
-Al llegar a Antofagasta, me di cuenta de que la vida social es fundamental en esta ciudad, y tras la pandemia, esto se ha acentuado aún más. El clima nos permite disfrutar del exterior durante todo el año, y la costanera nos ofrece un espacio maravilloso. La vida nocturna también tiene su encanto, con una oferta variada. Pasarla bien y disfrutar es, sin duda, lo principal.
¿Qué explica que una región tan rica como la nuestra tenga tantas paradojas, como los campamentos o dificultades en salud y educación?
-A pesar de que la región es muy atractiva para empresas y personas que vienen a trabajar desde lejos, es fundamental que los recursos se redistribuyan de manera equitativa para que el desarrollo de la ciudad responda a las necesidades reales de sus habitantes. El esfuerzo de los antofagastinos es enorme, todos merecen vivir en una ciudad que les permita cubrir sus necesidades y crecer.
¿A qué le darías prioridad en la región?
-Priorizaría el desarrollo de la industria del turismo, ya que tenemos maravillas que aún son poco conocidas. Me enfocaría en potenciar los diferentes atractivos turísticos con una estrategia sustentable que atraiga no solo a familias, sino también a congresos y eventos, aumentando así la capacidad hotelera y mejorando la conectividad aérea, tanto desde el centro del país como desde regiones y países vecinos. El turismo puede contribuir enormemente a la economía local.
¿Qué es lo mejor de trabajar en un casino?
-La entretención no se limita solo a los clientes; todos los que trabajamos aquí compartimos ese mismo ambiente. Cada día representa un nuevo desafío, donde buscamos innovar y crear momentos memorables para nuestros visitantes. ¡El tiempo realmente vuela en el casino!
¿Cuál es el lugar de la región que más te gusta?
-Disfruto mucho mirando el mar desde la costanera. Es el mejor psicólogo que uno puede tener. La puesta de sol que disfrutamos cada día no deja de asombrarme, trato de aprovecharla cada vez que puedo. Sin duda, ese es uno de mis lugares favoritos.