El diablo es el padre de las mentiras y la primera de esas anomalías éticas de la historia, -según el relato bíblico en palabras de Jonathan Swift y John Arbuthnot en The Art of Political Lying 1712-, fue la mentira política puesto que con aquella fue minimizada la autoridad del príncipe y sedujo a los primeros súbditos a la desobediencia, cuando el diablo bajo la forma de la serpiente preguntó:"-¿Es cierto que Dios les dijo que no coman de ningún árbol del jardín? Y la mujer le respondió: podemos comer los frutos de los árboles del jardín. Pero Dios nos dijo: No deben comer frutos del árbol que está en medio del jardín, ni siquiera tocarlo porque si lo hacen morirán. Entonces la serpiente le dijo a la mujer: -Con seguridad no morirán". Por lo tanto, la primera mentira que es un invento antiguo no estuvo relacionada con asuntos particulares sino con asuntos políticos al desafiar el poder de Dios, instalando una falsedad intencionada por sobre la verdad en los primeros seres humanos de la historia de acuerdo al relato bíblico.
La mentira política es «el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables y hacerlo a buen fin», escribió Jonathan Swift. No obstante, aquel invento del diablo perdió con el tiempo el nivel de excelencia dado que las nuevas mentiras superaron la obra de su autor y fueron perfeccionadas por algunos hombres y mujeres con poder político que desarrollaron el complejo arte de mentir con tanto éxito que han superado al diablo.
Mentir no es fácil pues no sólo requiere de una buena memoria para no caer en contradicciones y ser descubiertos, sino y principalmente se necesitan otras destrezas y habilidades que exigen ser incorporadas como conductas permanentes o malos hábitos los que son efectivamente vicios y no virtudes. Y esto que digo no es un llamado a "cambiar la historia" y que la política y la verdad se fusionen de una vez y para siempre. Ciertamente que mi ingenuidad no está tan desarrollada como para pretender aquello, ya que ésta -la ingenuidad- siempre debe ser mantenida a distancia cuando el entendimiento se hace cargo de los problemas y de las situaciones que ameritan ser pensadas con seriedad.
Esta afirmación no es pesimista ni cancela el futuro, más bien es tener presente en todo momento la realidad, puesto que las decisiones humanas individuales o colectivas no están habilitadas para instalar el paraíso en la tierra.
La mentira daña aun cuando hay medios bastantes más crueles que las palabras en las prácticas políticas y el desprecio por la verdad no es algo propio de este tiempo, ya que para intencionar la falsedad y convertirla en mentira, el diablo fue el primero que la instaló al inicio de los tiempos, toda vez que los políticos contemporáneos saben manejar con destreza el arte de la mentira y disimulan su habilidad en este arte haciéndose pasar por individuos veraces.
Pero entonces ¿qué podemos hacer para no caer en las trampas del engaño y despejar las dudas o por último atenuar la batería de mentiras con las que somos bombardeados y donde nosotros también somos bombarderos? Un solo camino, verificar que el contenido corresponda al estado de cosas mencionado. Y respecto de aquellas afirmaciones o negaciones que son de nuestra responsabilidad, el único camino correcto es decir la verdad. Aún cuando el mundo seguirá siendo el mismo y todo seguirá igual, animado al infinito por la dialéctica de la verdad y la mentira que nos acompaña desde que la evolución hizo posible la emergencia de la conciencia.